No se descubre nada nuevo al afirmar que el turismo, como realidad socioeconómica de nuestro tiempo, se encuentra aun en una fase inicial de consolidación, en la que los cambios en sus modos de producción y consumo son todavía muchos e importantes. Además, todo este proceso se está produciendo en un mundo en continua globalización, con una demanda en crecimiento y fuerte aumento de la competencia.
Esta situación aparece en un ámbito de incertidumbre que nos lleva en muchas ocasiones a la perplejidad y al desconcierto, con el consiguiente riesgo en la toma de decisiones públicas y privadas. Nos parece ingenuo achacar lo anterior solamente a lo reciente del fenómeno turístico y la rapidez e importancia de los cambios que se producen en el mismo. Lo cierto es que el turismo ha sido ignorado, cuando no preterido, sistemáticamente en los ámbitos político, económico y social, y de modo muy especial en el académico, hasta hace muy poco tiempo, y aun lo es en determinados aspectos, por lo que no debe de sorprendernos la porca importancia que se le viene concediendo a su estudio y análisis.
El triángulo de la inteligencia turística que en una sociedad del conocimiento lo componen al unísono la formación, la investigación y la innovación, y está aun por construir. Pero lo que es aun más preocupante es que no existe apenas relación entre estos tres conceptos. La formación y la investigación, siguen sin tener la consideración debida dentro y fuera de la academia, como lo muestra la inclinación de las grandes corporaciones por la formación propia, la no aprobación en este ámbito de ni siquiera un área de conocimiento específica, ni tampoco el grado de cuatro años, y la resistencia a valorar positivamente la “literatura científica” en esta materia. Por otro lado las innovaciones se producen que se producen en turismo, se deben más a “intuiciones empresariales” que a decisiones fraguadas en el estudio y conocimiento de la realidad.
La Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo tiene como objetivo propio el impulso del conocimiento científico de la realidad turística y su difusión entre los colectivos interesados, por lo que la creación de la Revista de Análisis Turísticos, es una respuesta a tal inquietud y una obligación moral a nuestra propia existencia. En un país considerado una potencia mundial en turismo y en el que tal actividad contribuye de un modo importante y eficaz a alcanzar nuestros objetivos económicos y sociales, es inaplazable mejorar sustancialmente nuestro grado de conocimiento turístico de manera que formación, investigación e innovación, constituyan un solo sistema capaz de asegurar en el tiempo nuestro liderazgo mundial en esta materia y poder continuar como pieza clave del bienestar de nuestra sociedad, así como el de todas aquellas comunidades que encuentran en el turismo la mejor opción, cuando no la única, para salir del subdesarrollo.
Esta revista nace desde su comienzo bajo los principios de apertura, tanto en su aspecto disciplinar en lo que a la procedencia de las colaboraciones se refiere, y rigurosidad, garantizada esta última por los propios procedimientos de fomento y selección de sus contenidos.
Quisiera agradecer desde aquí la disposición de todos aquellos socios que han dado su consentimiento para formar parte del Consejo de Redacción, y muy especialmente la labor y compromiso del Profesor Valls al tomar bajo su responsabilidad el nacimiento y puesta en marcha de esta publicación. Ahora nos corresponde a todos los estudiosos de la actividad turística hacer aportaciones que hagan de la Revista de Análisis Turístico un referente del conocimiento científico en este campo. Al fin y a la postre, como decía Aristóteles “nuestra discusión será adecuada mientras tenga tanta claridad como admita el tema”. Esa claridad es tarea nuestra. |